Nuevo rico, nuevo pobre


Hace 30 años, Ana, la esposa de Augusto Ferreira, dio a luz a su hijo en un humilde hospital donde llegaron obligados y de urgencia cuando a Ana se le presentó el parto imprevistamente. Los Ferreira eran una reconocida familia del país que comenzaba entonces la compañía de mensajería que después se convertiría en la más grande e importante de Suramérica…

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