Las vías del amor


Gabriel pretendió purgar su culpa en el sacerdocio, pero dejó el seminario a raíz de un romance con Sonia, una sumisa lavandera. Gabriel no ha olvidado a Sonia, a pesar de estar de novio con la elegante Sandra a quien no ama. Al descubrir esa realidad, Sandra pretende suicidarse. Adolfo, un millonario dueño de una cadena de discotecas, está enamorado de Sandra. Gabriel retorna a encontrarse con Sonia ahora consagrada a vender su cuerpo. Pero el indiscutible amor de Gabriel está muy lejanamente, en Tlacotalpan.

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