Laberintos de pasión


Cuando eran niños Julieta y los hermanos Pedro y Cristóbal Valencia eran compañeros, pero Genaro dueño de “El Castillo, y el padre de los niños los apartó. El pintor Gabriel Almada, se hace cargo de la pequeña Julieta, cuando fallece el abuelo de ella.

Se marchan de la región y con el paso de los años ella se transforma en una resplandeciente doctora. Movida por la nostalgia, decide retornar al pueblo y ejercer allí su profesión.

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