
Se logra luchar contra el destino y las leyes, en defensa de un amor? Esa es una pregunta a la que Sebastián y Salomé deberán afrontarse desde el momento en que sus miradas se atraviesen por primera vez durante una noche de luna llena en una playa solitaria, mientras la joven efectúa un rito gitano dentro del mar para librarse de lo que la palma de su mano señala como su destino: “Enamorarse de un gayó (No gitano)”. Él es Sebastián, el hijo de Rafael Domínguez, el hombre más vigoroso del pueblo de “Malarribo”, un pueblo pesquero venido a menos.


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